18 ene. 2017

Fuga en la Modelo: loca, loca, loca evasión


Los 80 están de moda. Que si yo fui a EGB, Anillos de oro, el tragabolas, ET y toda la pesca. Sí, los 80 son objeto de nostalgia, se recuerdan como una época cándida y entrañable, pero los que estuvieron allí saben que aquello fue bastante más chungo y demencial de lo que lo pintan.

Los 80 fueron tiempos canallas y divertidos pero también fueron los años de la heroína, del SIDA, de los tirones de bolsos, del golpe de Estado, de torturas policiales y de un lumpen despistado en la convulsión de una Transición que iba para largo. Y nadie, nadie reflejó mejor el pulso de aquel país como los autores de El Víbora.

Nazario, Max, Pons, Martí... Mes a mes, los autores de aquella revista para supervivientes daban fe del sabor de la calle en un sinfín de historietas chifladas y atrevidas que hoy forman parte de nuestro patrimonio artístico, cultural y sentimental. Entre ellos, Gallardo y Mediavilla, creadores de Makoki a partir de un relato de Felipe Borrallo, destacaron por su habilidad para capturar el habla marginal y poner en escena el costumbrismo politoxicómano con resultados descacharrantes, y Fuga en la Modelo es uno de los mejores ejemplos de aquel talento.

La historia es la siguiente: El Emo, el Cuco y el Niñato, la desastrada basca de Makoki, se bajan a Marruecos para pillar hachís, pero siendo como son unos desgraciados de tomo y lomo está cantado que todo va a salir mal. La operación terminará con una estancia pagada en la prisión Modelo de Barcelona, desde donde nuestros protagonistas pondrán en marcha un desquiciado plan de fuga.

Fuga en la Modelo se publicó por entregas en El Víbora (lectura, por cierto, muy habitual en prisiones) y apareció más tarde recopilada en un álbum que vendió más de veinte mil ejemplares. Fue sin duda uno de los grandes éxitos de su tiempo, prácticamente un fenómeno que hoy es lectura clave para entender qué fue el cómic underground de los años 80. Un clásico, todo un emblema de la llamada “línea chunga” y, por encima de todo, una historia que ha crecido con los años y que en la actualidad se lee con más gozo si cabe que entonces.

Estamos en 2017. Han pasado casi cuarenta años. Este país es otro pero se parece mucho al que se retrata en Fuga en la Modelo. Descúbrelo asómandote a las primeras páginas de esta edición definitiva en el adelanto que te ofrecemos.



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