20 abr. 2016

Pablo Arkada: ¡Indignaos!


Las ideologías políticas son un coñazo y un cachondeo. Ser de derechas o izquierdas es ya lo mismo que ser del Barça o del Madrid, basta con calzarse una bufanda de colores, tener una cuenta en Twitter y poner el grito en el cielo todas las mañanas según la noticia que toque. ¡No nos representan! ¡Sí se puede! ¡Todos a la cárcel! ¡Sin mirinda no hay revolución! Lo dicho, un coñazo y un cachondeo.

Oriol Jardí y Raúl Ariño lo saben y además tienen las herramientas para denunciarlo sobre el papel porque llevan tiempo dando el callo con historietas que dibujan juntos y por separado en fanzines y revistas como Hetero Sapiens, Dos veces breve, BD Banda o la mítica cabecera francesa Fluide Glacial. Su personaje estrella es “Pablo Arkada, un anarka de marka”, que llevan diez años publicando en El Jueves en una colaboración poco común de fuerzas alternas: juntos escriben los guiones, luego uno los dibuja y más tarde el otro les pone el color. Y se nota que se lo pasan bomba.

Las historietas de Pablo Arkada podrían definirse como cómic social o de denuncia, pero son sobre todo, también, un cachondeo. En ellas se dan cita esas las tipologías que pueblan las calles y luchan en las redes sociales: indignados, perroflautas, anarkos, punkis de postal y niños de papá vestidos de revolucionarios. Pablo Arkada y sus colegas son, en resumen, lo puto peor. Una panda de presuntos antisistema que hacen gala de su ideología como una tribu urbana luce sus abalorios, sin compromiso ni riesgo, apropiándose de los principios de la conciencia social para ejercer sus derechos, que en este caso son hacer el zángano, comportarse como vándalos, ponerse ciegos y usar como coartada la ideología de moda.

En esta casa hacía tiempo que no nos reíamos tanto con un tebeo. Si quieres olvidarte durante un rato de la actualidad política, pon unas birras a refrescar, adereza tus cigarrillos y asómate a las primeras páginas de esta obra comprometida y descojonante.

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