2 dic. 2015

La educación de Hopey Glass: Madurar puede estar bien



Este año que va terminando hemos tenido el orgullo de editar uno de los cómics más celebrados de la temporada, Chapuzas de amor, última aportación de Jaime Hernandez a su cosmogonía femenina, Locas, y en cuyas páginas, por si alguien todavía no lo ha leído, el autor viajaba a la infancia y la juventud de Maggie Chascarrillo para mostrarnos su entorno de entonces, presentarnos algunos amigos, explorar sus relaciones familiares, darnos a ver su primer beso... Chapuzas de amor se convirtió en la novela gráfica del año para muchos lectores que vieron cómo el talento ya conocido de Jaime se depuraba hasta la excelencia. Pero este proceso de maestría había empezado antes, en La educación de Hopey Glass.

La educación de Hopey Glass recoge el momento en que los personajes de Locas empiezan a echar la mirada atrás y a tomar conciencia de que están creciendo. O mejor dicho, de que ya son mayores. El álbum se divide en dos partes claramente diferenciadas que conducen dos de las personas más importantes en la vida de Maggie, ambas sumidas en procesos de cambio: Hopey, su amiga de siempre, hace esfuerzos por integrarse en un nuevo trabajo como auxiliar de profesora de primaria. Ray, a quien volveremos a ver en Chapuzas de amor, mantiene una relación que no le hace feliz, que le marea y que le trae todo el rato al pensamiento la figura de Maggie, sin duda su gran amor.

La educación de Hopey Glass es un cómic sobre la madurez y la toma de responsabilidades y es también el momento exacto en que Jaime Hernandez culminaba su desarrollo como artista, tal vez su primera obra maestra.

A partir del 27 de noviembre encontraréis en librerías la primera edición en taba blanda de este cómic sensacional que ya puedes ir hojeando en el adelanto que te ofrecemos.

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