16 nov. 2015

Navilandia: sonría, por favor


Salvo entre los aficionados más puestos, Didier Tronchet no goza en nuestro país de la popularidad que merece en Francia, donde está considerado uno de los autores satíricos con más pegada y reconocimiento de las últimas décadas. Para corregir esa falta lo mejor es leerle, y para ello os traemos su último trabajo, una obra tan particular como todas las suyas, de un humor estrambótico, exquisito y alegórico. Porque Navilandia es mucho más que un cómic de risa.

Alegría, alegría, las navidades se acercan y celebrarlas es una tradición reglamentada y obligatoria por ley. Todo aquel ciudadano que ose no cantar villancicos, empapuzarse de marisco o mostrar su alegría será cuestionado. Pero como en toda tiranía, existe una resistencia, una minoría de rebeldes gruñones dispuestos a combatir el teatrillo del poder. Un poder que para garantizar la supremacía del buen rollo ha dispuesto en las calles sus Brigadas de Amigos Juerguistas, un dispositivo policial armado de confeti y matasuegras. Cualquier conato de revuelta será atajado pero por las buenas. Ser feliz es una orden. ¿Os suena?

Navilandia es una fábula distópica pasada de vueltas pero no tan alejada de nuestra realidad como parece. Un cómic descacharrante pero también una reflexión aguda donde queda patente la capacidad de Tronchet para el comentario sociopolítico, la sátira brillante y la construcción de universos paralelos en los que vernos reflejados.


Se acercan las fiestas. Se avecina el aluvión de hipocresía y la melaza ideológica de todos los años por estas fechas. Recuerden, ciudadanos: las autoridades recomiendan elegir para sus allegados regalos que garanticen la felicidad del prójimo. Navilandia es un triunfo seguro. Asómate aquí a sus primeras páginas y atrévete a llevarnos la contraria.

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