22 sept. 2015

Pinocchio: Sobran las palabras


Que nadie se asuste, esto no es una enésima revisión ilustrada del clásico de Carlo Collodi. El Pinocchio que presentamos es algo mucho más radical, una obra contestataria y furiosa debida al talento de uno de los dibujantes más potentes de la escena independiente francesa: Winshluss.

Winshluss es el seudónimo de Vincent Paronnaud, un artista que empezó a foguearse en la historieta durante los años 90 como parte de la rica escena fanzinera de la época. El espíritu libre de aquel momento lo trasladó a la revista Ferraille, donde coordinó a los más prometedores artistas noveles, y su nombre empezó a sonar más fuera de Francia cuando firmó con Marjane Satrapi el largometraje de animación Persépolis (2007), donde se adaptaba la famosa novela gráfica. Pero no sería hasta poco después cuando se coronó como autor total con este álbum que en 2009 mereció el premio al mejor cómic del año en Angoulême.

Las particularidades del Pinocchio de Winshluss con respecto al relato clásico son varias: Pepito Grillo se ha encarnado en una cucaracha. Geppetto es un fabricante de armamento. Pinocho ya no es de madera sino de metal ardiente. El mundo en que viven es el nuestro, un lugar globalizado, regido por criminales y podrido de codicia. Todo apunta a que el de este infeliz narigudo no va a ser un camino de rosas…

Nos es imposible transmitir con palabras la altura narrativa y artística de esta novela gráfica, prácticamente muda y sin embargo elocuente como lo son pocas. Lo mejor es que os asoméis al adelanto que os hemos preparado.

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