28 jul. 2015

Entrevista: De buen rollo con Sole Otero

La pelusa de los días, una recopilación de tiras de humor emotivo y cotidiano, finísimas, es el cómic con que Sole Otero, argentina apenas treintañera, se presenta estos días en nuestro país. Seducidos por su talento y con ganas de conocerla un poco mejor, hablamos con ella de rutinas, lecturas terapéuticas y próximos proyectos.




El personaje de Pelusa nació y creció en la Internet a razón de una tira diaria. ¿En qué momento empezaste a barajar la idea de convertir ese material en libro?
No siempre pude hacerla diariamente, creo que sólo los primeros seis meses. De hecho, el compromiso que tengo ahora conmigo misma es hacerla sólo los días de semana y únicamente cuando el trabajo no me sobrepasa. Empecé a pensar en recopilarlas cuando llevaba más o menos un año dibujando la tira, sería a principios del 2013 y por entonces tenía unas doscientas acumuladas. Empecé a armar el libro y a seleccionar y corregir algunas cosas en ese momento, pero por otras ocupaciones postergué la búsqueda de editorial. Lo cierto es que aprendí mucho publicando en Internet. Como no tenía editor, me tocó aprender qué cosas no se entendían y cuáles sí a través de la respuesta del público. Y todavía ahora sigo aprendiendo.

El punto fuerte de Pelusa es la empatía. Todos hemos vivido o sentido cosas como las que ella vive o siente en sus tiras, y leerlas te hace sentir bien. ¿Crees que podemos hablar de un cómic balsámico y hasta terapéutico?
Me cuesta un poco pensarlo del lado del lector, pero, definitivamente, como autora me resulta muy balsámico y terapéutico dibujar las tiras de Pelusa, y ésa es casi por completo la razón por la que lo hago. La tira me ha llevado a darme cuenta de que todos pasamos por los mismos problemas (o problemitas) y que alivia encontrar que no estamos solos frente a esas cosas.




¿Qué otros cómics, esta vez como lectora, han conseguido eso contigo? 
Me gusta mucho lo que hace la francesa Aude Picault, tanto Rollos míos como Papá me hicieron sentir muy cerca de alguien que no conozco. Virus tropical y Todo va estar bien, de la colombiana Powerpaola, también me hicieron ese efecto, y Los combates cotidianos de Manu Larcenet es por esa misma razón mi historieta favorita. Fuera de la historieta, una persona que me hace sentir comprendida es Nick Hornby. En el plano del humor lo encontré en demasiada gente: Quino, en sus tiras sueltas, que son una maravilla, Copi, Decur, Alejandra Lunik, Agustina Guerrero, Carochinaski, Clara Lagos, Liniers, Diego Parés, Tute... Son demasiados. No siempre me identifico con todo, pero sin duda empaticé muchas veces con varios.

¿Qué pasa en Argentina para que sea cuna de tantos y tan buenos autores de tiras cómicas?
Realmente no sabría decirlo. Podría decir que es la confluencia entre una buena escuela de dibujantes y un característico sentido del humor local que nos lleva a tomarnos de manera graciosa lo trágico que nos rodea, casi como un recurso de supervivencia. Pero quizás estoy diciendo tremenda pavada...

¿Conoces el panorama del cómic en España? 
Sí, algo he leído, aunque estoy más familiarizada con cosas de la época de Francisco Ibáñez, Manuel Vázquez y la escuela Bruguera. De lo más moderno conozco y me gusta mucho el trabajo de Paco Roca, Ana Galvañ y Max.
Sabemos que en simultáneo al cómic haces trabajos de ilustración y diseño, ¡incluso confeccionas títeres y muñecos! ¿Puedes contarnos un poco de esta faceta?
Me licencié como diseñadora textil en la Universidad de Buenos Aires, pero trabajo de ilustradora infantil desde hace diez años. Este año, de hecho, estuve dibujando bastantes libros para España. Además tengo una pequeña marca de muñecos tejidos en la que traté de fusionar mi bagaje como dibujante con mis conocimientos de tejido. Lamentablemente, hace rato que no puedo diseñar modelos nuevos, pero espero pronto encontrar el espacio. Como hobby también bordo bastante, pero claro, eso no se traduce nunca en trabajo porque lleva mucho tiempo de producción.  

¿Cuál es tu dinámica cotidiana? Porque si tenemos que pensar que Pelusa es un poco tú, a veces da la sensación de que le cuesta organizarse...
Me divierte bastante que lleguen a esa conclusión, eso es lo curioso de hacer tiras que hablen de alguien parecido a uno mismo. A veces las conclusiones a las que el lector llega leyendo, como consecuencia de la parte de nuestra vida que decidimos enfocar, genera una idea un tanto errada. Me considero muy organizada. Tengo la libertad total del freelance para no tener rutinas, pero justo como consecuencia de eso me encanta tenerla, me la impongo y la disfruto mucho. Soy bastante robot para vivir mis días. Mis amigas me suelen pedir consejos para organizarse o se sorprenden de lo productiva y multitarea que soy. Mi dinámica cotidiana depende del día, pero generalmente me despierto, desayuno, voy un par de horas al gimnasio, me siento a dibujar la tira, me baño, almuerzo y recién ahí me pongo a trabajar. Al terminar, unas seis u ocho horas después, algunos días voy a natación, o a mis clases de francés, o hago otras actividades, y a la noche o miro una película, o leo, o ceno o salgo con algún amigo. Los sábados doy clases de dibujo todo el día y los domingos trato de descansar, aunque a veces sigo bordando o dibujando. La tira está pensada en lápiz y fibra roja desde su concepción para que dibujarla no me lleve más de media hora y no me quite el tiempo para trabajar.

Ahora trabajas en una novela gráfica, ¿puedes adelantarnos algo sobre ella?
Es una historia autorreferencial que tiene por protagonista a una chica con la autoestima muy baja. Narra la relación de ella con su novio, desde que se conocen hasta que se separan, y cómo va gestándose una manera de vincularse que la lleva a terminar de destruir esa autoestima y a transitar varias situaciones de violencia. Es una historieta bastante sincera, introspectiva y analítica de las relaciones románticas y sus efectos negativos. Tiene un registro completamente diferente al de las tiras. Le tengo mucho cariño a la historia porque también fue mi terapia contar ese proceso de enfermedad y recuperación, y su consecuencia fue un enorme aprendizaje.





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