4 may. 2015

Entrevista: Cristian Robles nos prepara un Soufflé

Soufflé, que se prefigura como uno de los cómics de la temporada, parece escrito y dibujado por un alienígena pero es obra de un barcelonés que atiende al nombre de Cristian Robles. Muchos lo recordaréis por Ikea Dream Makers (DeHavilland Ediciones), un primer trabajo que sorprendió a todos. Queremos saber más de él, así que lo hemos puesto al teléfono.



Cristian, al acercarse a tu trabajo surgen muchos nombres como referentes, desde Charles Burns a Dave Cooper pasando por autores más jóvenes como Michael DeForge. ¿Cuáles son tus influencias más conscientes?
El estilo gráfico de Dave Cooper me impactó bastante desde el primer momento en que lo descubrí. De Michael DeForge lo que más me fascina es la narrativa que utiliza. Así que son estos dos autores los que más me han influenciado. De todas formas, tengo millones de referentes, de los cuales intento separarme cada vez más, pero supongo que es inevitable detectar su rastro en mi obra.

También compartes esa narrativa cruda y enrarecida con cineastas como David Lynch o David Cronenberg, que luego mezclas con un colorismo festivo muy de dibujo animado.
El cine es otra de mis grandes aficiones, así que supongo que de ahí también acabo sacando bastante material constructivo. Me gusta jugar con el contraste entre el tono de la historia y el grafismo que utilizo. Acompañar una historia cruda o “surrealista” de un estilo gráfico “infantil” o colorido me parece interesante.

En Soufflé llegas a mezclar terror, comedia, drama teenager, lírica psicodélica... ¿Cómo haces para que todos esos elementos convivan entre sí?
La verdad es que mezclar tantos elementos en una misma historia y que quede redondo ha sido una tarea muy difícil. En este caso, al ser mi primera novela gráfica, empecé improvisando bastante, plasmando en el papel todas las ideas que tenía en mente. Poco a poco, a base de revisiones, consejos, opiniones cercanas, opiniones externas y algún que otro cambio, he conseguido cohesionar estas ideas, de manera que quedara una historia lo más homogénea posible. Y psicotrópica.


También prestas mucha atención al diseño de página y a las estructuras en general. ¿Tienes formación como diseñador?
Se podría decir que sí, pero “a medias”. Empecé un curso de diseño gráfico hace unos cuantos años y la verdad es que, a pesar de sentirme bastante cómodo, al final no acabó de funcionar. Me acabé decantando por la ilustración, pero conservo algunas nociones básicas, así como las ganas de intentar sacarle el máximo partido a cada página. De todas formas, creo estos conocimientos surgen sobre todo del aprendizaje autodidacta, del trabajar mucho e ir perfilando poco a poco el diseño que uno busca en cada página.

¿También la música es importante en tu trabajo?
Sí, la música es un elemento muy presente, tanto para dar con nuevas ideas como a la hora de llevarlas a cabo.

Todavía sabemos poco de ti, prosigamos. Tu primer cómic fue Ikea Dream Makers, pero antes habías colaborado en algún fanzine y seguro que más cosas. ¿Cuál ha sido tu trayectoria antes de darte a conocer profesionalmente?
Empecé con un blog donde colgaba dibujos que iba haciendo en mis libretas. Poco a poco me fui introduciendo en el mundo del fanzine, haciendo colaboraciones e iniciando proyectos propios con otros ilustradores. Paralelamente iba haciendo exposiciones, ya fueran de dibujos o de pintura mural, en las que iba conociendo a más gente en el sector. No obstante, uno de los factores más importantes a la hora de darme a conocer han sido las redes sociales, con páginas como Tumblr o Behance. Hará cosa de un año y medio me abrí una página de Facebook, que es una de las plataformas con la que he conseguido difundir más mi obra.

Naciste en los años 90. ¿Cómo se recuerdan los 90 desde el siglo XXI?
Para mí fue una buena época: Street Sharks, deberes, mucho sol. Y el aire olía mejor.

¿Lo tuyo con el cómic fue un amor a primera vista?
La verdad es que no, el dibujo siempre ha sido una de mis inquietudes, pero en mi infancia no llegue a familiarizarme demasiado con los tebeos. Como mucho, recuerdo disfrutar de lo lindo con 13 Rue del Percebe o Mortadelo y Filemón. El mundo de la novela gráfica ha sido un descubrimiento más bien reciente, y se lo tengo que agradecer a Berta, mi pareja y gurú en cuanto a cómics se refiere.


Soufflé gira alrededor de una nueva droga que tiene como efectos adversos la desaparición espontánea de órganos y la mutación chiflada. Suena muy demencial, aunque tal vez no tanto si recordamos algunas noticias recientes... ¿Te inspiras en hechos reales?
Es muy difícil hoy en día negar que uno no se basa en hechos reales. Es plato de cada día el ver noticias freaks de enfermedades raras y drogas que hacen a la gente actuar de formas extravagantes. Así que, de una forma u otra, no puedo negar la influencia de todos estos sucesos en mis dibujos. No obstante, la idea de Soufflé no surgió de nada en concreto, de hecho salió en un paseo por la montaña. Este álbum, como la mayoría de mi obra, tiene un trasfondo oscuro y siniestro, sin dejar de lado el humor. Un humor que a veces ni yo mismo entiendo.


¿Y ahora qué planeas?
Tengo bastantes proyectos pendientes, quizá demasiados. Entre ellos hay la idea de hacer un nuevo cómic, en el que seguramente trabajaré como dibujante. Mi intención es hacerme un pequeño hueco en el mundo de la ilustración. Veremos qué pasa.


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