8 sept. 2014

No puedes besar a quien quieras: el delito de la libertad


Durante una de las aburridas sesiones de cine educacional que tienen lugar en su escuela, el pequeño Viktor se abstrae de la propaganda y siente la necesidad imperiosa de besar dulcemente a su compañera Agata. El incidente alarma a sus profesores, siervos del régimen estalinista, y pone bajo sospecha a la familia de Viktor, hijo de un escritor clandestino que tal vez puede estar poniendo a disposición de los niños lecturas prohibidas.

La francesa Sandrine Revel y la polaca Marzena Sowa, dibujante y guionista respectivamente, se sirven de esta anécdota infantil para recordarnos que en un entorno de represión la ficción es, más que nunca, nuestro último reducto de libertad, y que la poesía es una de las más valiosas herramientas para la lucha constante, un medio para mantenerse vivo y alerta ante las peligrosas derivas de los hombres. Esto hasta un niño podría comprenderlo. Lo que un niño no debería poder comprender es que el gesto más mínimo y cotidiano pueda desencadenar el más grande de los miedos.

En estos tiempos convulsos y de incertidumbre, con Europa salpicada de circunstancias atroces y los prebostes pujando por recuperar sus dudosos privilegios mediante la dictadura ahora de las “democracias” y jugando la alienación creciente de un pueblo, Revel y Sowa consideran que es urgente no tanto recordar como no olvidar que para alcanzar la primavera hubo que resistir el largo y crudo invierno de las tiranías, siempre sin perder de vista la verdad del corazón, por peligrosa que ésta sea.

No puedes besar a quien quieras es una hermosa y emotiva novela gráfica, fundada en la rabia y la indignación pero con desembocadura en la esperanza, que pondremos a la venta a finales de septiembre, pero a cuyas páginas ya puedes asomarte siguiendo este enlace.

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