7 abr. 2014

Vida felina


Cualquiera que haya convivido con uno de ellos lo sabe: los gatos son emisarios del otro mundo, seres puestos en la Tierra para darnos a conocer las particularidades del otro lado, los usos y costumbres que se manejan más allá de la realidad, donde uno puede ducharse sin agua, vivir instalado en la voluptuosidad y escuchar ultrasonidos con los bigotes.

Los gatos son una tecla mágica de la realidad, pero tampoco hace falta ponerse filosófico: dejando de lado la armonía celestial que rige cada uno de sus gestos, sus asombrosos reflejos sobrenaturales y su envidiable capacidad para dormir veinte horas, basta con recordar que son una de las criaturas más bellas de mirar con que cuenta la vida en este planeta y, con permiso de los monetes, la más divertida. Por algo se han alzado como los ganadores absolutos de internet.

Los gatos encuentran un homenaje insuperable en las páginas de este libro donde Jeffrey Brown, el celebrado autor de Torpe, De padres e hijos o Pequeñas cosas, aparca su especialidad en relaciones humanas para capturar, con la misma precisión, algunas de las manías, extravagancias y tics que hacen de los felinos domésticos una de las mascotas más tiernas y misteriosas con que contamos.

Los gatos son raros es un libro definitivamente basado en hechos reales y recomendable no sólo para cualquier amante de los gatos sino para todo aquel que busque una lectura cálida, dulce, positiva y ronroneante.

Echa un vistazo a sus primeras páginas y quedarás prendado para siempre.

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