10 dic. 2013

Alfredo Pons está de vuelta



De aquella tropa invencible que formó parte en la fundación de la revista El Víbora se recuerdan varios nombres que nos dejaron por el camino pero cuya obra permanece como patrimonio de valor incalculable. Alfredo Pons es uno de ellos, uno de los grandes.

Pons, que practicó una historieta cotidiana con tintes de novela negra, nutrió los años ochenta con una vigorosa obra poblada de personajes solitarios, vecinos fisgones, prostitutas y todo tipo de fauna urbana. Leer sus cómics era como asomarse a la ventana y ser testigo de todas las historias que oculta la ciudad, de todos los crímenes, los deseos y las pequeñas tragedias que se emboscan en la noche particular de cada ciudadano. Alta tensión recopila de un buen puñado de aquellas historietas que ocurrían en clubes, barras de bar, sórdidos cuartos de baño, a pie de calle o en el fondo de los corazones más pasionales de la ciudad. Muchas de ellas permanecían inéditas en álbum hasta el día de hoy, otras han sido entresacadas con sumo cuidado de las aventuras de Maria Lanuit, uno de sus personajes emblemáticos, o de las páginas de series características como Amigas o Bares y mujeres.

Alternando el blanco y negro con el color y el bitono, Alta tensión se presenta como una antología de lujo en cuyas páginas los veteranos podrán delectarse de nuevo en la obra de uno de los nombres capitales de nuestra historieta, pero sobre todo esperamos que ayude a darlo a conocer a aquellos lectores jóvenes que sin saberlo se sentían huérfanos de un autor que nos dejó demasiado pronto, pero de quien nos queda su voz.

Asómate al mundo noctámbulo de Alfredo Pons pulsando en este enlace

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