15 nov. 2013

Entrevista a Rubén del Rincón., candidato al Premio Nacional del Cómic 2013

Después de hacerse pública la nominación de Entretelas, de Rubén del Rincón, al Premio Nacional del Cómic 2013 (galardón que finalmente recayó en las merecidísimas manos de Miguelanxo Prado), nos hacemos eco de la entrevista que Comic para Todos le hizo hace unos días. A ver si esta nominación, aunque no llegara a buen puerto, consigue revalorizar uno de los mejores -y más actuales, aunque sin pretenderlo- cómics de los últimos tiempos.

¡Aquí la tenéis!

A veces sucede. Grandes novelas gráficas no consiguen la fama que merecen. Entretelas es uno de esos títulos que pasan desapercibidos para demasiada gente pero que su indudable encanto les coloca la eterna etiqueta de reivindicables. Efectivamente, Entretelas merece ser destacada dentro del complicado panorama del cómic español como una novela gráfica adulta, seria, espléndidamente bien narrada… y muy actual en sus temas y ahora también en su reconocimiento, pues Entretelas fue uno de los títulos que optó al Premio Nacional de Cómic. Ojalá que esta entrevista con su autor sirva para animar a más gente a acercarse a uno de los mejores cómics españoles de los últimos años, tan aparentemente sencillo y accesible como complejo y redondo en el fondo.


Entretelas ha sido una de las novelas gráficas candidatas al Premio Nacional de Cómic 2013, que ha ganado Ardalén, de Miguelanxo Prado. Desde luego es un reconocimiento que te coloca en primera línea del sector en España, ¿pero cómo lo ves tú y qué supone para ti como artista?


Haber sido seleccionado para el Premio Nacional de Cómic hace que vuelva a tomarme a mí mismo un poco en serio como autor, me hace espantar al juez interno que llevamos todos dentro… Pero haberlo estado junto a Miguelanxo Prado, (sin menospreciar al resto de candidatos, pero estoy seguro de que me entenderán…) y su Ardalén, me parece cosa de alucine. De verdadero alucine para mí. Además, recuerdo que recién publicado, cuando terminé la lectura de Ardalén, lo primero que hice fue ir a darme una ducha y reflexionar sobre lo que proponía en el libro, me pareció excelente, pasmoso… De síndrome de Stendhal, vamos. Ahora cuando me ducho y sale mi parte egoísta pienso: ¡Que mala suerte que saliese justo este año, ja, ja, ja! Lo que no tengo nada claro es que me coloque en primera fila de nada. Para empezar, dudo que el público sepa de ello, ni de mi caso ni del resto de los seleccionados. Así que en realidad, nos quedamos todos un poco igual. Internamente es de una riqueza y una turbina de energía acojonante, pero secreta, como muy íntima. Me la quedo para mí, ya para siempre. De cara al mundo, creo que no es nada, quizás porque nadie se fija en ese dato. Podría utilizarse la lista de seleccionados para avivar el interés por nuestros libros, darles un poco de resonancia, que el público vea, sepa, reconozca, sienta curiosidad… Entretelas no se ni si está disponible en las librerías ahora mismo, y del resto, ni idea… En fin. Ojalá me esté equivocando, pero en cualquier caso prima mi optimismo. De algo servirá la nominación.

Cómic erótico, fantasía, ciencia ficción… y de repente llegó Entretelas, tu primera historia de corte realista. ¿Cómo te lanzas a este cambio tan radical en la temática?

Pues la verdad, sin mucho jaleo ni mucho pensárselo. Simplemente lo enfoqué como una historia más. Decidí el tono, busqué la documentación, entrevisté a las personas implicadas, y empecé a trabajar en personajes, la linea temporal, los giros a cada fin de capítulo, y por fin las páginas. Para mí es una historia con magia por varias razones, pero el proceso fue exactamente igual al de cualquier otra historia. La única diferencia a tener en cuenta, es que andaba sin trabajo y empecé con el libro sin cobrar, y sin ningún otro trabajo. Sólo tenía a Munuera que, como buen amigo que es me dijo: “¡Yo te hago de editor, venga! Pero ponte con ello. Me mandas la sinopsis argumental, luego las páginas y vas tirando millas…!”. Lo hizo para darme un foco, supongo, una luz bajo la que me sintiese a gusto trabajando, un sentido. Él sabía que necesitaba público, alguien a quien dirigir la historia, aunque fuese uno solo. Y allá se puso él, a animarme para que no dejase de dibujar historietas, porque la cosa estaba ya en mi caso bastante oscura, francamente. También tenía a Sara, que iba leyendo y no paraba de repetirme: “Ya verás, esta historia va a ser diferente… ¡Les va a encantar!”.

Y como dibujante, ¿se afronta de manera diferente una historia de género como las que has hecho siempre y una realista como ésta?

Pues como decía, no. Es exactamente igual a trabajar con cualquier otra historia. Sólo tenía en cuenta que cada género tiene sus licencias, y éstas funcionan según qué se le exija a la acción o al género. Por ejemplo, en una historia de ciencia ficción unas bestias acorralan al héroe en un acantilado. No te extrañará que se libre de ellas saltando del acantilado al río, superando de manera espectacular un obstáculo menor en la historia. En una historia real, si unos perros acorralan al héroe del mismo modo, parecerá mas verosímil que el tipo, acojonado y haciendo de tripas corazón, se líe a patadas con las camperas y termine en el hospital, y vacunado contra la rabia… Mismo obstáculo (aunque de diferentes proporciones en cada caso), diferentes soluciones y consecuencias.

“Años 80, en algún lugar de la Cataluña obrera. (…) Los empleados de una fábrica textil se ven en la calle cuando la fábrica es abandonada a su suerte por la patronal”. Esta sinopsis que aparece en la solapa suena increíblemente actual. ¿Ayuda a una novela gráfica como ésta el actual contexto social?

Imagino que ayuda. Pero no sé hasta que punto. En este caso, ha ayudado muy poquito. Porque la repercusión ha sido muy interesante, pero sólo lo ha sido a un nivel íntimo. Es decir, que mucha gente me ha escrito felicitándome por el libro o analizado emocionados el relato en algún festival, como en Avilés, o en el blog de alguien… ¡Y eso llena mucho! Pero siempre muy de persona a persona, de uno en uno… Nada de grandes ecos. Las consecuencias para mí han sido las mismas que sacar cualquier otro libro en España. Incluso si lo comparo con Lobos de Arga que hice con Man, Migoya y Carlos, las consecuencias han sido mucho menores. También, si me pongo en el otro lado, como consumidor (si se puede aplicar ese término al lector medio de cómics aquí) debe parecer muy oportunista un libro de esas características… Pero debo decir que es una simple casualidad. Llevábamos tiempo queriendo contar la historia. Munuera me animó a empezar cuando mas hecho polvo estaba, y la empecé, la dejé estar cuando surgió un viaje a Nueva Zelanda. Luego la retomé, y salió cuando La Cúpula la tuvo lista. Ni siquiera pensé en los paralelismos con nuestro presente cuando dibujaba. Sólo en mi situación, exacta a la de mi padre en aquella época. Ambos sin trabajo. Ambos sin paro. Ambos jodidos. La historia era así, y quisimos contarla tal cual al margen de saber lo que estaba pasando.

Una vez leída, y viendo el gran resultado y que es una historia con la que mucha gente puede empatizar, en sus recuerdos y en la actualidad, sorprende que al principio ninguna editorial quisiera publicarla… Cuéntanos un poco cómo fue esa lucha que tuviste que batallar hasta llegar a La Cúpula.

Pues de nuevo quemé todos los cartuchos. Extranjeros y nacionales. Recuerdo que todos fueron muy educados y altruistas diciendo que no. Poco más. A las grandes de casa, ni siquiera pude decirles yo mismo que no por lo poco que ofrecían (aún pensaba que se podía sacar algo aquí en España). Luego vi que las cosas aquí habían empeorado mucho mas de lo que yo pensaba. La gracia que conforma esta historia, incluyendo el cómo salió adelante su creación y su publicación viene (y es verídico) al final del propio libro, así que prefiero no incluirlo aquí, por si alguien se anima con él. Baste decir que una vez sucedió, elegí a La Cupula, con la que siempre trabajé bien pese a idas y venidas. Se lo pensaron un tiempo, hasta que Berenguer dio su OK. Mientras, Ricardo (con quien había hecho Para el Rastro para Dibbuks) esperaba agazapado para tirarme los tejos si ellos se rajaban. No lo hicieron, lo que si que hicieron fue un gran trabajo.

Tu hermano Carlos, con el firmas la idea del libro, y tú mismo son personajes secundarios. ¿Hasta qué punto es fácil retratarse uno mismo como uno de los actores de la historia que está haciendo? ¿Y qué te decía Carlos al ver las escenas en las que aparecéis los dos?

Pues fue sencillo porque los niños estaban allí para rebajar tensión, y al mismo tiempo yo “nos” usaba para hacer crecer a mi hermano (en la historia siempre es “pequeño” hasta que nace su hermana), al que, aunque menor que yo, siempre vi un punto de madurez. También servían para ver cómo eran Agustín y Loli, a la vista de como reaccionaban a sus travesuras… ¿Qué mejor manera de mostrar el carácter de los personajes adultos que a través de los niños? Así que sus escenas eran lúdicas y divertidas. Por si fuera poco recreaba el pueblo en el que crecimos, que ya no existe tal cual era. Así que había un extra de trabajo de arqueología menor… Mi hermano me comentaba a veces lo que recordaba y lo que no. Se reía con los caretos que le dibujaba en el libro. ¡Pero es que de pequeño él era sumamente expresivo! No se si es consciente de ello, pero lo era. ¡A todo el mundo le hacia gracia mi hermano, y la gente que lee el libro y me dice que le encanta ese personaje me confirma que lo he sacado clavadito, ja, ja, ja! Por lo demás, lo bueno es que no me dijese nada. Eso quiere decir que “nos” estaba retratando correctamente. Deben ser los genes sorianos de mi padre. Si algo esta bien, no decimos nada. Cuando está mal, es cuando hablamos.

La historia está dividida en un prólogo, cinco capítulos y un epílogo, y cada una de esas partes se anuncia con una ilustración a toda página. ¿Surgen esas páginas al final del proceso o están desde que escribes el guión?

Esas entradillas están desde el principio. Quería que significasen algo muy importante del capítulo, y que al mismo tiempo introdujesen elegantemente la página siguiente. No lo conseguí en todos los casos, pero forzarlo no me interesaba. Cuando podía lo hacía, y cuando no, escogía la idea importante.

¿Fueron tus padres partícipes del proceso o vieron la novela gráfica ya acabada? ¿Qué te dijeron ellos y tu hermana Ana cuando la leyeron?

Todos fueron partícipes. Mis padres estuvieron desde el principio viendo como sucedía todo. Era muy gracioso ver cómo no les cuadraba que desordenase momentos. El del accidente por ejemplo… “¡Pero eso fue mucho antes que eso otro!”, me decían… El flashback lo han visto en mil películas, en libros, en series… ¡pero supongo que si su hijo desordenaba algo tan presente en sus vidas, por no haber nacido en aquel momento, les daba por pensar que me había equivocado, ja, ja, ja! Además el accidente fue algo que no les gusta recordar con detalle… Era un tema sensible, así que diseñé esta parte como algo que podía extirparse si finalmente no lo aprobaban. Por suerte para el resto de gente que lo ha leído, les pareció que lo traté con tacto. A mi hermana le regalamos la página en la que nace ella ampliada 20 veces, y a ella ya la habíamos usado en RGH como secundario… ¡Huelga decir que está muy contenta! Creo que es algo que le gusta secretamente, eso de salir en algunos cómics, se lo preguntan las amigas, y le aflora una sonrisilla orgullosa, je, je, je…

Y después de Entretelas, ¿qué proyectos tienes para el futuro a corto y medio plazo?

De momento no tengo planes de nada. ¡Veremos qué pasa! Un abrazo a todos y gracias a todos aquellos que lleguen hasta el final! Espero haberlo hecho un poco interesante.


Si te has quedado con ganas de más, lee la reseña de Entretelas que también ha publicado Cómic para Todos aquí.


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