25 jul. 2013

Diego Vera es un tipo con chispa


Diego Vera, también conocido como Kekuli, acaba de publicar su primer álbum, Un tipo con chispa, y en esta entrevista que hemos mantenido con él queda claro que es que de tal palo tal astilla.

Un tipo con chispa es un cómic muy dulce pero luego mete una caña que no veas.
¡Sí! Me pareció divertidísimo el combinar la dulzura de lo naïf con algo muy cafre e incluso rozando el punki, pero creo que al final la combinación tiene un equilibrio propio y las dosis de dulzura del dibujo y el cafrerío de los contenidos están bien equilibradas. Sé que el resultado es irreverente y desenfadado, pero creo que así también se me podría definir a mí, que soy un tipo dulce pero lleno de sarcasmo. En el fondo, todos tenemos dualidades, la cuestión es ser consciente de ellas y sacarles partido.

¿Te pones algún límite a la hora de tratar el sexo o las salvajadas?
Si me pongo algún límite es por el típico qué dirán, pero si sólo tuviese que preocuparme de mi conciencia no tendría ningún límite. Como te digo, creo que me voy haciendo una idea de quién soy, y no soy la persona más perfecta del mundo, ni mucho menos, pero me gusta ser quien soy y por eso me permito el lujo de respetar mi humor negro, mi sarcasmo y mis amarguras. Al final sólo somos actos en esta vida, y yo, la verdad, si me escucho a mi mismo, ¡creo que iré al cielo!

Cuéntanos cómo trabajas. ¿Partes de cero sobre la página y a ver qué sale o antes tienes claro un guión?
Parto de cero y dibujo a ver qué sale, pero no suele ser nada definitivo porque me gusta pensar en el chiste, así que los primeros bocetos me ayudan a configurar una pequeña trama en la que desenvolver el gag. Algunas veces lo he tenido tan claro en la cabeza que sí que me he lanzado al definitivo sin más, pero a mí rara vez me ocurre tener un momento de lucidez y claridad que me permita avanzar rápidamente, siempre he sido más de planear la jugada.

Tu estilo recuerda inevitablemente al de Juanjo Sáez y otros autores parecidos, en el sentido de permitir que el error forme parte de la narración y en la disposición a lo espontáneo que da ese dibujo sencillo...
Soy muy consciente de ello. Juanjo Sáez es para mí un referente y un tipo con muchísima chispa. Es posible que mi admiración hacia su trabajo haya repercutido directamente en mi estilo, pero hay una clara diferencia: que él habla de cosas para las que necesitas cierto nivel cultural, y yo no tengo ese nivel, yo soy más "de pueblo". Y lo prefiero, porque así hacemos cosas distintas, cada uno las suyas, como debe ser. También adoro a otros autores como Mauro Entrialgo, Paco Alcázar, Aleix Saló…

En tú cómic hay también referencias musicales.
Sí, para la música soy una veleta y recorro la web buscando grupos casi desconocidos que me ofrezcan nuevas sensaciones. Odio lo comercial, aunque a veces alguna que otra canción me atrape, es inevitable viviendo en un bombardeo continuo. Adoro grupos como La casa azul, Love of Lesbian, Metric Detektivbyran, Party Monster, Altraste, McNamara… Supongo que soy ecléctico (no sé si se dice así).

¡Muy electropop! ¿Y la tele te interesa?
Pues de la tele salvaría los dibujos animados, porque el resto de programas actuales me resultan anestésicos y no los veo, es la opción que he elegido, no verlos. Bueno, excepto La que se avecina, que me gusta y a mucha honra.

El nido está claro que lo tienes en Internet, donde hay una comunidad que te arropa y sigue tu trabajo.
¡Sí! ¡Bendito Facebook, ja, ja! La verdad es que Internet se ha convertido ya en una vida paralela para todos. Vale que es intangible y eso, pero es innegable que la gente vive conectada continuamente, ¡y cada vez más! Reconozco que me entristece ver, por ejemplo, a la hora de comer, cuando te reúnes con amigos, que tres o cuatro están cabizbajos mirando sus móviles y moviendo el pulgar como locos... Yo también lo hago, ¿eh?, no me excluyo en absoluto... Pero aceptémoslo, la tecnología, Internet, es ya un apéndice importantísimo en nuestras vidas. Es triste, porque la vida real tiene un color inigualable, pero ya sabes cómo es la humanidad, está coca-cola perdía.

¿Cómo nace Liborio, el protagonista de Un tipo con chispa?
Liborio nace entre las horas desempeñadas en un trabajo nocturno en el que estuve hace ya años. Tal era el nivel de cansancio y aburrimiento que me llevaron a inventarme un mundo más amable y colorista. Trabajaba en control de calidad textil, ocho horas de noche, viendo pasar tela en una máquina y con un jefe amargado y gris. Y mi escape fue ése. Cuando ya no me importó si me podían echar o no, comencé a dibujar y a esconderme los papeles en el bolsillo, y después en casa los enriquecía con nuevas ideas.

¿Por qué debemos amar a Liborio?
¿Sabes? Lo más bonito que yo creo que tiene Libby es que no tienes por qué amarlo, ¡y acabas haciéndolo! No lo diseñé para ser amado, pero claro, es muy deseable que ocurra. Creo que, como nadie es perfecto, cualquiera puede entender y acabar amando a Libby, porque él tampoco sabe ni adónde va su vida, ni se explica en dónde coño se ha metido después de nacer. El mundo y el universo  son cosas que te hacen sentir muy solo, y si Libby lo vive abiertamente, la gente que también tenga esa sensación de punto en mitad de la nada, lo aceptará en su equipo, seguro.

Después de este primer álbum, ¿tienes algún otro proyecto en marcha?
Pues sí, tengo un par de nuevos proyectos en los que estoy trabajando duro, porque considero que tengo que aprovechar el momento. Para un autor novel, después de publicar un primer trabajo toca estar a la altura y ofrecer otra cosa que siempre sea mejor que lo anterior, así que me estoy esforzando en haceros reír más y mejor con nuevas cositas, aunque es mejor que no las desvele aún, porque como dirían los gitanos, ¡se espifia!

1 comentario:

  1. me encanta chicos!!!!!!! me encanta cantidubi-rubi-rubá! gracias!

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